Voluntarios del Banco De Chile comprometidos con jóvenes con discapacidad intelectual

Una “vuelta a clases con sentido” se llama la iniciativa que tuvieron 15 empleados del Banco de Chile, de la unidad Línea de Atención al Cliente, con la que han continuado el vínculo con los y las jóvenes con discapacidad intelectual que participan en la Fundación, que iniciaran durante diciembre del año pasado.

Este lunes llegaron hasta nuestros talleres laborales para hacer entrega de 3 planchas, 20 mangas de repostería y distintos artículos de escritorio. Pero por sobre ello, para compartir un desayuno y participar activamente en las rutinas de la elaboradora de merengues y la lavandería.

Así, fueron los propios jóvenes los que les enseñaron a cada uno, las distintas etapas de los procesos que se llevan a cabo, el uso de las máquinas, los hornos, etc. Los voluntarios permanecieron atentos escuchando con atención para luego ponerse manos a la obra.

La actividad les permitió un momento distintos en que compartir experiencias, anécdotas y conocimientos. Marcela Fredes, una de las voluntarias y organizadora de esta actividad en particular, dice que una de las reflexiones que los motivaron a continuar este vínculo con las Fundación, tiene que ver con la importancia de vivir la inclusión, no sólo de hablar de lo importante que es.

Marcela dice que en lo personal en esta oportunidad volvió al Banco con mucha satisfacción. “Me quedé con esa sensación de que las personas con discapacidad no están olvidadas, que fundaciones como Cerro Navia Joven hacen que puedan tener una rutina, puedan prepararse para trabajar, cubrir sus necesidades, tener contacto con la sociedad” y enfatiza: “Ellos son los que más nos enseñan a nosotros, son perseverantes, están luchando día a día, saliendo adelante y eso es muy bonito. Uno se va con una sensación de orgullo por ellos”.