Reflexión y propuestas de transformaciones para el país, desde la pobreza

Como país vivimos un fenómeno donde ha confluido el descontento y la demanda por cambios profundos para nuestra sociedad. Para muchos han sido días difíciles, de inseguridad y mucho temor. Así mismo, ha sido un tiempo para sacar la voz y soñar con un país distinto, más justo y equitativo.

Las educadoras y educadores y los participantes de la Fundación, hemos estado permanentemente preocupados e involucrados en lo que está ocurriendo. Esta situación desafía nuestro quehacer cotidiano, por lo mismo, hemos comenzado un proceso de diálogo y de encuentro, que subraya la importancia de acogernos mutuamente y del aprendizaje en comunidad, procurando que los equipos y centros se conviertan en espacios de reflexión, que contribuyan en la construcción de la nueva sociedad que quisiéramos que nazca de esta crisis: una sociedad justa para todos y todas, sin exclusiones ni diferencias, como dijo en tiempos de Don Enrique Alvear, el Cardenal Raúl Silva Henríquez:

“Todos queremos vivir en paz (…) todos deseamos trabajar en tranquilidad y libertad para construir nuestro destino. Pero no nos hagamos ilusiones: la paz sólo es posible si existe la justicia social. Y una forma principal de justicia es la de distribución equitativa de los bienes y las tierras. La desigualdad injusta y opresora engendra la violencia, el odio, el rencor que ya presenciamos en nuestra patria”.

Como personas que habitamos en un mismo país, en una misma comuna y en una misma comunidad, comenzamos la promoción y generación de estos espacios que buscan, entre otras cosas, se pueda construir la paz sobre el valor de la justicia y los criterios de equidad que de ella derivan. Para esto, desde el martes pasado, hemos estado llevando a cabo junto  a las/os encargadas/os de programa, a los equipos de educadores y educadoras, los participantes y sus familias, una reflexión a partir de 3 ejes centrales:

 

  1. Expresar nuestras percepciones y sentimientos frente a los sucesos que han ocurrido en los últimos días.
  2. Identificar las causas que han desatado estos hechos y las actitudes que se han observado en su desarrollo.
  3. Proponer acciones, desde el programa, que permitan aportar a la construcción de una cultura de paz basada en la justicia.

Parte del objetivo del proceso iniciado es dar cuenta de la experiencia y la mirada de los educadores y educadoras que trabajan a diario en pobreza con sectores de alta exclusión social, visibilizar la voz de las personas adultas con discapacidad intelectual, de los adultos mayores que son uno de los grupos más afectados con la inquedidad, de jóvenes y adultos con esquizofrenia y adicciones, de los estudiantes, entre otros, y de los familiares de cada uno de ellos y ellas que los acompañan y apoyan en este camino de vida, en el que también estamos presente como Fundación.

En Cerro Navia Joven nos hemos comprometido a recoger las propuestas y acciones finales que surjan desde aquí para colaborar, además, con las instituciones que hoy están ocupadas en dar a conocer estas propuestas.