La experiencia de 540 jóvenes en Cerro Navia “Más en las obras que en las palabras”

Fueron 540 jóvenes de segundo, tercero y cuarto medio, de distintos colegios de la Región Metropolitana y que participan de las Comunidades de Vida Cristianas, CVX, los que decidieron dedicar una de sus semanas de vacaciones de invierno para participar de Experiencia 234, sumándose a distintas actividades en Cerro Navia.

“Para nosotros como Jesuitas la espiritualidad ignaciana te pone en la línea de la donación, de reconocer lo que Dios nos ha regalado, reconocer lo mucho que hay de Dios en uno y cómo eso te lleva inevitablemente a ser don para otros y otras. Entramos en una dinámica del regalo, donde reconocemos que la gente con la que nos encontramos también son don para uno. Eso es lo que buscamos vivir todos y todas los que hemos estado aquí en la comuna esta semana, encontrando un lugar común en la fraternidad son importar si las personas sonde distintas edades, orígenes, etc.”, explica el Padre Víctor Gacitúa s.j.

Y ese sentido espiritual del encuentro y del regalo estuvo presente en cada unas de las actividades donde estuvieron los y las jóvenes esta semana forrando viviendas, plantando árboles y recuperando espacios públicos, haciendo misiones en las capillas, realizando colonias para niños en nuestros centros comunitarios y participando activamente en distintas labores en los programas de la Fundación.

Catalina Fernández, está en tercero medio y este es su segundo año en Cerro Navia participando del 234. La experiencia ha sido distinta. “Cuando vinimos el año pasado yo no conocía Cerro Navia y había escuchado y visto en las noticias que era una comuna súper peligrosa, pero cuando llegamos y tuvimos que trabajar forrando casas la gente nos acogió mucho, la gente era súper cariñosa y mientras a veces almorzábamos juntos o tomábamos café que nos daban, nos contaban sus historias que eran brígidas. Conocer esas historias me daba angustia y me hacía preguntarme por qué a ellos les tocó eso y a mi una vida tan distinta”. Este año la sensación que queda después de terminar la semana es distinta: “este año he estado en las colonias en la Fundación y me ha tocado trabajar con los niños más chiquititos, los que tienen 4 o 5 años. Lo más difícil de verlos a ellos es pensar por qué no tienen las mismas oportunidades que nosotros hemos tenido. Pero para eso venimos también, aquí uno puede enseñarles algo en estos días y hacerlos feliz durante esta semana”.

Organizar 540 jóvenes en una comuna en la que muchos no habían estado nunca, designar cuadrillas en distintas labores, ver todos los temas logísticos, coordinarse con la Municipalidad, el Alcalde y organizaciones como nuestra fundación, fue parte de la responsabilidad de Manuel Salazar, quien con 28 años y terminando ya su carrera decidió asumir este desafío que le propusieron. “Organizar esto es harto trabajo, pero me motiva que los chiquillos puedan tener la posibilidad de estar por primera vez en una comuna de lo que muchos sólo la conocen por nombre. Esta es una experiencia que los mueve a mostrar harta tolerancia a la frustración, a superar los problemas que van surgiendo, a tener iniciativa y también a aprender a respetar los espacios y los lugares y convivir bien ellos”.

Niniza Krstulovic, Directora de la Fundación, ha sido parte activa y central en todas las coordinaciones que se han formado para llevar acabo Experiencia 234 en Cerro Navia, y es que la espiritualidad y la energía que estos jóvenes viven en esta semana de participar en la comunidad es parte de lo que ella considera fundamental. “Para nosotros que un número tan grande de jóvenes comprometidos con la Iglesia y también con el país, estén en Cerro Navia haciéndose parte de actividades que son propias de la comuna es un tremendo valor, porque nuestra misión como Fundación también implica juntar mundos económicos, culturales, generacionales  y hasta ideológicamente distintos, en un espacio donde todos y todas nos ponemos al servicio de la solidaridad y la inclusión”.