Directora Ejecutiva agradece a jóvenes de CVX que estuvieron en la comuna

En una carta enviada a CVX, nuestro Directora Ejecutiva, Niniza Krstulovic, agradeció a los más de 500 jóvenes de las Comunidades de Vida Cristiana, que durante una semana estuvieron en la comuna realizando distintas laborales.

Aquí compartimos sus palabras:

“A los estudiantes del campamento 2-3-4:

La fuerza, la energía y el compromiso de más de 500 jóvenes pueden colaborar a cambiar una comuna, y eso fue lo que sentimos durante una semana quienes estuvimos aquí compartiendo con ustedes en Cerro Navia. Tras su paso, dejaron una huella donde estuvieron: embelleciendo la comuna con murales o retirando basura, haciendo colonias para los niños, misiones en la población, forrando viviendas de emergencia, apoyando a las personas mayores, a las personas con discapacidad intelectual, a los jóvenes con esquizofrenia; “compartiendo la vida” como dijo una señora este domingo en la misa, de la capilla Oscar Romero, con la seguridad de que ustedes también habían sido marcados por estos encuentros tan humanos.

Ustedes nos dejan su huella como también, la dejó en cada uno y cada una el conocer en profundidad la pobreza e injusticia con la que se vive en Cerro Navia y el espíritu de la gente que construye esta comuna día a día, con esfuerzo y humildad.

Estoy segura que esta no será una experiencia más. Me siento privilegiada de haber sido testigo de las emociones de rabia e impotencia que muchos y muchas de ustedes vivieron, también de sus caras de alegría al ir concluyendo sus trabajos el día viernes, las que, sin duda, sumadas a todo el proceso de formación que desarrollan juntos a través de la CVX, son para mí una gran posibilidad de cambiar nuestro Chile.

“Estos chiquillos nos han llenado con su generosidad, así es que le vamos a pedir a Dios que nunca cambien”, dijo una adulta mayor. “Me gustan estos tíos porque nos quieren y nos hacen muchos juegos”, dijo una niña de las colonias, “ojalá pudieran venir muchas veces” dijo uno de los participantes con discapacidad intelectual de la Fundación.

Con total honestidad podemos decir que el campamento 2-3-4 es una experiencia que nos queda a todos, y que permanecerá por un tiempo, donde se crean espacios de confianza, afecto y encuentro en los que compartir y que, como bien dijera el Obispo Don Enrique Alvear hace algunas décadas atrás, nos ha permitido “mirar el mundo desde el fondo del corazón de los pobres””.