El proyecto avanzó a la Cámara de Diputados con el copago aprobado y sin fórmula de financiamiento. Desde los advierten: el acceso no puede depender del bolsillo, y la sala cuna es educación, no solo una solución laboral.
Por Javier Rios R.
Son las 8:30 de la mañana en la Población Los Lagos, Cerro Navia. En la puerta de la Sala Cuna y Jardín Infantil de la Fundación Cerro Navia Joven, una madre entrega a su guagua envuelta en polar a los brazos de una técnico en párvulos. Un beso, dos palabras, y parte a tomar la micro en el paradero que queda justo afuera de la reja que da la bienvenida a los niños y niñas. Adentro, las salas están calefaccionadas, hay juguetes en cajas de colores y murales donde niñas y niños pintados juegan bajo un cielo azul. Aquí pasarán el día alrededor de 100 niños y niñas, de entre tres meses y cuatro años.
La mayoría viene de las poblaciones de Los Lagos y La Alianza. Sus familias viven en casas pequeñas, algunos sin patio. Sus padres y madres son jóvenes, la mayoría menores de 30, muchos con trabajos informales: feriantes, microemprendimientos, empleos esporádicos. Hay una cantidad significativa de familias en que las madres son las jefas de hogar. Para todas esas familias, esta sala cuna gratuita no es un beneficio: es la condición que hace posible todo lo demás.
A pocos kilómetros, en el Congreso, el proyecto de Sala Cuna Universal vivió esta semana una jornada decisiva. El Senado lo despachó en primer trámite tras votar veinticinco enmiendas, y la iniciativa pasó a la Cámara de Diputados. El texto aprobado termina con la discriminación del artículo 203 del Código del Trabajo, que solo garantizaba sala cuna en empresas con más de 20 trabajadoras, y equipara el acceso entre hombres y mujeres sin importar el tamaño de la empresa. Es, en ese sentido, un avance que costó más de una década conseguir.
Pero la jornada dejó dos definiciones que preocupan a las comunidades educativas y a las organizaciones que trabajan en territorios vulnerables. La primera es que el copago se mantiene: se rechazó la indicación que buscaba eliminarlo y se aprobó que las diferencias entre el aporte estatal y lo que cobre cada establecimiento queden a cargo del trabajador. La segunda es que el proyecto salió del Senado sin fórmula de financiamiento, luego de que el artículo que la establecía no alcanzara el quórum requerido por un solo voto.
Lo que significa un copago en Cerro Navia
«Que la sala cuna sea gratuita es fundamental», dice Claudia Álvarez Huitrayao, subdirectora ejecutiva de la Fundación Cerro Navia Joven. «Las familias que atendemos no estarían dispuestas a pagar un copago, o simplemente no estarían en condiciones de hacerlo».
La experiencia del equipo confirma lo que está en juego cuando el cuidado falla. «Hay madres que han tenido que dejar de trabajar», cuenta Claudia. «Especialmente cuando sus guaguas han presentado enfermedades y los médicos les recomiendan no llevarlas a la sala cuna, o cuando el niño tiene una condición que requiere cuidados permanentes y especializados en la casa». Sin red de apoyo y sin sala cuna, el costo lo paga siempre la misma persona, la madre.
Pero el acceso es solo una parte de la discusión. Para Claudia, el punto de fondo es que la sala cuna debe entenderse como educación: «Es fundamental para el desarrollo integral de los niños y niñas: estimula sus habilidades cognitivas, motoras y socioemocionales, favorece el lenguaje y la confianza en un entorno seguro, y les permite socializar con sus pares desde temprana edad. Y para las familias es un espacio de contención y apoyo, especialmente en estos tiempos de alto estrés parental y falta de redes».
Por eso, advierte, el proyecto no puede mirar la sala cuna de forma aislada: «Cuando se habla de sala cuna universal, es necesario considerar la educación inicial como un nivel educativo completo, que contiene los niveles de sala cuna, los niveles medios y los de transición». La advertencia tiene respaldo. Organizaciones agrupadas en la Red Educación Inicial 2030 han planteado que los jardines infantiles administrados vía transferencia de fondos (VTF), los que operan fundaciones en territorios vulnerables, reciben hasta un 40% menos de recursos que los administrados directamente por JUNJI, según un estudio del Banco Mundial. Ampliar el acceso a sala cuna sin corregir esa desigualdad, señalan, es construir sobre una base desigual.
Un financiamiento que quedó pendiente
El mecanismo que el Ejecutivo proponía consistía en una cotización de 0,35% de cargo del empleador, compensada con una reducción equivalente en el aporte al Seguro de Cesantía. Esa fórmula fue rechazada al obtener 25 votos a favor y 22 en contra, uno menos que el quórum calificado requerido. La votación estuvo marcada por la ausencia del senador Sebastián Keitel, cuyo permiso constitucional fue conocido formalmente por la Mesa después de realizada la votación.
La senadora Yasna Provoste, consultada por la Fundación Cerro Navia Joven antes de esta votación, ya había anticipado su reparo central al diseño: el Ejecutivo sustituye el artículo 203 del Código del Trabajo sin garantizar calidad en la educación inicial y financia la prestación con recursos del seguro de cesantía. «Hay un gobierno que enfatiza su lógica de bajar costos a los empleadores y los traspasa a los trabajadores vía seguro de cesantía», afirmó entonces.
Tras la votación, la parlamentaria precisó que lo ocurrido en el Senado no fue un rechazo a financiar la sala cuna, sino a hacerlo con recursos del Seguro de Cesantía, e insistió en la necesidad de una política robusta de primera infancia que no debilite la protección de quienes pierden su empleo. También ha cuestionado que la iniciativa se presente como universal cuando el copago condiciona el acceso y las trabajadoras desempleadas quedan incorporadas recién al tercer año de implementación.
El financiamiento deberá reponerse ahora en la Cámara de Diputados, donde el proyecto iniciará su segundo trámite después de Fiestas Patrias.
Lo que ya existe en el territorio
La Fundación Cerro Navia Joven lleva 33 años trabajando en el territorio de Barrancas, y su sala cuna y jardín infantil forman parte de esa historia. Desde esa trayectoria, el mensaje hacia la Cámara de Diputados es simple: la sala cuna universal es una oportunidad histórica, pero solo si es verdaderamente universal, sin barreras de pago para las familias que más la necesitan, y entendida como el primer eslabón de un derecho educativo, no como una guardería.
Porque a las 8:30 de la mañana, en la Población Los Lagos, ese derecho ya se ejerce todos los días. La pregunta es si la ley que ahora discute la Cámara va a estar a la altura de lo que aquí ya existe.